Incierto, el número de desplazados por la violencia en Michoacán*

Clara Ochoa Valdés, titular del Consejo Estatal de Población (Coespo), puntualizó que no hay en estos momentos mayor información sobre el desplazamiento de personas por situaciones de violencia e inseguridad que la que reportan los medios de comunicación.

Evidenció que no hay una instancia avocada a tomar registros de la problemática, que se ha hecho visible a partir de la aparición de los grupos de autodefensa, primero en Buenavista y Tepalcatepec, y luego en Coalcomán, Chinicuila, Aquila y Aguililla.

En Buenavista Tomatlán, Tepalcatepec y Aguililla, no sólo se ha reportado el éxodo de personas y/o familias en busca de refugio temporal. Es una situación que enfrentan los propios presidentes municipales, Luis Torres Chávez, Guillermo Valencia Reyes y Jesús Cruz Valencia, quienes ante la falta de seguridad optaron por gobernar a distancia.

En entrevista con Cambio de Michoacán, Clara Ochoa advirtió que los fenómenos de desplazamiento o reacomodo poblacional se han generado desde hace siglos en las distintas zonas geográficas del mundo, por problemáticas sanitarias, por hambre, por sequías y otros fenómenos climatológicos que implican riesgos, y desde luego, por inseguridad.
Una característica que la funcionaria señaló como factor que orilla al desplazamiento de familias es la “disfunción” de los aparatos productivo, social y de seguridad.

Ese éxodo, precisó, se reconoce en personas que buscan entre sus redes familiares radicadas en otros puntos geográficos, un refugio temporal, en tanto mejora la situación en sus lugares de origen. Cuando no tienen algún pariente buscan apoyo en refugios auspiciados por el gobierno o la iniciativa privada.

Ejemplo de ello, son las familias de Aquila que a decir del mismo presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, José María Cázares Solórzano, se refugiaron meses atrás en el vecino estado de Colima y regresaron una vez que el conflicto suscitado con la aparición de un grupo de autodefensa llegó a su fin, o en su defecto se controló.

También ocurrió en Apatzingán, municipio que según versión del alcalde, Uriel Chávez Mendoza, albergó a un número no determinado de familias que huían de los problemas de inseguridad desencadenados en las vecinas localidades de Buenavista Tomatlán y Tepalcatepec.
Luego, todavía con la permanencia de las autodefensas, el edil declaró que las familias regresaron paulatinamente a sus lugares de origen.

Hace apenas unas semanas, el mismo mandatario de Apatzingán reconoció que tras la incursión de gente de las autodefensas a las comunidades de Cenobio Moreno y Naranjo de Chila, habitantes de éstas y otras localidades aleñadas emigraron a la cabecera municipal en busca de condiciones de seguridad.

No hay versiones oficiales que indiquen que a raíz de los sucesos violentos generados la semana pasada en la ciudad de Apatzingán, se haya constatado un nuevo desplazamiento poblacional.

La titular del Coespo enunció que estos fenómenos tienden a ser momentáneos en tanto se dirimen los conflictos y mejoran las condiciones de habitabilidad, pero hay casos en los que ya no regresan, pues encuentran alternativas de empleo, mejores servicios públicos, de salud y educación.

Para ilustrar su comentario hizo referencia a la investigación de la Asociación Humanas Sin Violencia, que preside Circe López Riofrío, con relación al desplazamiento de un grupo de mujeres jornaleras solas con hijos que se asentaron a vivir en Aguililla, porque había trabajo.

Ese mismo caso le sirvió para retomar la premisa que indica que siempre habrá seres humanos que ocupen los espacios que otros dejan.

Con todo y que reiteró que los desplazamientos han sido recurrentes a lo largo de la historia de México y Michoacán, por ejemplo durante el movimiento de Reforma, la Revolución de 1910 y la Revolución Cristera, que orillaron a las familias a emigrar del campo a las ciudades, Ochoa Valdés consideró que el fenómeno que se percibe hoy, fundamentalmente en la zona de la Tierra Caliente, debe ser atendido.

Como integrante de la actual administración estatal, argumentó que ya se trabaja en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto, con la convicción de que se tienen que atender las causas que originan esa “disfunción” de los aparatos productivo, social y de seguridad.

*Nota publicada originalmente en Cambio Michoacán [Noviembre 1, 2013]

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